Junto a los ríos, en Babilonia, allí nos sentábamos, y llorábamos al acordarnos de Sion.
Se disipan en mi mente los sueños, la vida, unas risas y muchos llantos. Tantas metas, tantos caminos y tantos miedos. Dejo regar el tiempo guardando silencio, mirando al vacio dejando pasar las palabras de otros, y me pregunto que es lo que me pasa. Me pasa que no me siento bien, me pasa que no sé realmente si lo que quiero es lo que debo, me pasa que me decepciono, me pasa que acumulo tantas cosas, tantos pesares y tantas escusas y me ahogo. Que la turbulencia no cesa, y que he perdido el control del estribor. Me pasa que no tengo orden ni en mis pensamientos. Me pasa que odio defraudar a la gente, me pasa que odio defraudarme a mi, y saber que tengo en mis manos la salida, pero no encuentro un motor, y que ya no arde la llama en mí, que todo se ha vuelto frio. Me pasa que tengo el mapa, pero mi brújula se ha perdido en la tempestad y que me encuentro ante la impotencia de no saber leer el cielo, ni las estrellas, y me desespera no encontrar la solución. Me pasa que extraño esa paz, me pasa que extraño pensar antes de hablar, me pasa que desconfío de todos, y me arrepiento de abrir las ventanas de mi vida a cualquier persona, me pasa que odio que me conozcan más a fondo. Me pasa que odio que esperen de mí mas de lo que puedo dar, me pasa que se que puedo, más no sé como hacerlo. Me pasa que no quiero caer en el orgullo ni en la soberbia. Me pasa que me siento minúsculo frente a un mundo que cada día se convierte en una bestia con tentáculos que por más que corte, vuelven a brotar y me alcanzan, que juegan conmigo, que se burlan de mí. Me pasa que me decepciona ver como todos se destruyen. Me pasa que soy muy débil, y que me he cansado. Que me aburre tener que justificar el comportamiento de la gente conforme a su pasado y a sus problemas. Me pasa que quiero gritar, romperlo todo. Me pasa que al analizar llego a la conclusión que la vida es un pedo flatulento; ruidoso, apestoso, de mal gusto y fugaz. Me pasa que quiero esconderme, que olviden mi nombre, que el tiempo retroceda trece años y me de una segunda oportunidad de vivir. Me pasa que odio que todo vaya tan rápido. Me pasa que quiero crecer, que quiero ser un adulto, que quiero ayudar a mis semejantes, que quiero estar feliz, pero no puedo, no tengo las fuerzas, pues no veo hasta cuando será que salga el sol. Me pasa que ya no sé si es una tribulación o la inexorable realidad. Me pasa que siento que mi fe se disipa, o que al menos me siento olvidado. Que nada dura, que todo pasa, todo cambia, y que quiero irme lejos del mar.
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