miércoles, 21 de abril de 2010

Maldito el hombre que confía en el hombre.

No dejes a tu amigo, ni al amigo de tu padre; ni vayas a la casa de tu hermano en el día de tu aflicción. Mejor es el vecino cerca que el hermano lejos.
Proverbios 27:10


Los cielos se abrieron, mi corazón se convirtió en holocausto, me vestí de cilicio y tuve control sobre mi propia carne por la mitad de un tiempo, por que no solo de pan vive el hombre; Todas esas metas, sueños y pesares subieron al cielo como el incienso y fui escuchado, retumbaron sonoramente en el universo. Y los muros cayeron, las cadenas con ellos, y las fortalezas se derrumbaron. Vino a mí una imagen difuminada que mientras avanzaban los segundos se aclaraba y se materializaba con nitidez...

Me encontraba yo en un barranco que daba al precipicio, vestido de nubes y torrentes de aire caminaba precavido, y en la orilla se encontraban clamando ayuda, todas esas personas a las que había conocido, toda esa gente que había formado una pequeña pero importante parte de mi vida, entre ellos amigos y no tan amigos, todos, desesperados con incertidumbre de ser salvados o devorados por el abismo. Pero vi ahí a uno de todos quien creí mi confidente, mi apoyo, mi amigo, aquel futuro sabio que alguna vez pedí en una carta al Rey del universo algún día conocer y no dude ni un momento, le tome del brazo y decidí que el era a quien tenía que salvar, el subió, y así mismo comenzamos a ayudar a los demás, primero a nuestros hermanos de la tropa del León, después aquellos que sabían la receta, pero no la habían practicado, los hermanos que divagaban sin tener decidido a su Señor; por ultimo aquellos quien nos apedrearon, criaturas que jamás escucharon ni sintieron la presencia del palomo intergaláctico.
Todos fueron salvados, todos escucharon de Aquél cordero convertido en León, todos aquellos marginados, todos aquellos hablaron de gloria, paz y salvación, por que de lo mas vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, para avergonzar a los soberbios.

La imagen desapareció, se disipo, así como vino se esfumó, y todo fue interpretado. Animado busqué ayuda humana no la encontré, busqué retribución mas no se dio como pensé tener, mal hice en esperar algo a cambio, pues el amor todo lo da aun si no se es correspondido, y entendí que no todos están preparados y que a todos se debe querer por igual, que tal vez no encontrado al futuro sabio que me ha de ayudar, mas eso no me debe desalentar. El enemigo conmigo no podrá.
Se que no hay éxito sin tener que haber peleado, se que seré tentado, que habrá uno y mil obstáculos y muchos de ellos usados con lo que mas he añorado, mas no seré engañado. Pero de algo esta segura mi alma, son tiempos de retomar el camino estrecho, de madurar y de tomar conciencia de que al mundo se viene solo y solo se va, que no hay maldición mas grande que la de confiar en el hombre. Que no hay mejor amigo que El que vino, se fue y que volverá. Pues esto es momentáneo, y en aquella nueva vida los recuerdos de la vieja vida no existirán. Es un hecho, el ejercito de Dios marchando está.

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