sábado, 16 de enero de 2010

Tal vez, en otra época


A veces me preocupa, que veo alrededor, que las golondrinas cantan a lo lejos, que el viento lleva las caricias a mi ventana, que deambulan por la calle zombis que comen mariposas vivas, y que ríen sin razón alguna, que pareciesen dopados con el alucinógeno de la tierra mas añorado y que yo solo veo, y que no encuentro sentido alguno, y que en mi frustrada pero agradable soledad llego a la conclusión de que no necesito golondrinas vouyeristas en las ramas de mis olmos, ni de vientos lujuriosos surcando por los lugares mas recónditos de mi piel, ni de dietas lepidópteras y que no me abstengo ni por dogma ni por regla de aquella droga que a la larga suele dañar el alma, si no por libertad.
A veces me preocupa, que no me preocupa en lo que ellos se ocupan, que no necesito demostrar nada, por que estoy feliz, agradecido y satisfecho, que me siento un alien, un alien autista en sentido figurado, que no ha aprendido y que no quiere aprender de ese idioma que se habla al revés. No quiero julietas, ni mucho menos romeos, por que nada me provoca, ni un sabor de voca, quiero solo que cuando llegue, ese sea en su momento. No la busco, no la he encontrado, y ya estoy hastiado de tener que ser educado, de no lastimar, por que de la manera mas cursi y aferrada se que ella, en algún lugar se encuentra, y yo no pretendo en su búsqueda romperme la cabeza. Ya no me importan los susurros, ya no me importan los rumores, pues no pretendo ser james dean ni ninguna figura barata vendida por televisión, pero me sigue preocupando que de mi sonrisa se malinterpreten otros intereses, y no lo digo con soberbia, ni con altivez, pues llegué a la conclusión que tal vez, en otra época… yo debí nacer.

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